Adicción al deporte
El espejo no suele
mentir, pero a las personas vigoréxicas no les dice toda la verdad, sino que
les devuelve el reflejo de una persona enclenque y débil, llevándoles a la
obsesión por su cuerpo.
La adicción al ejercicio físico es una
alteración mental que afecta a varones de entre 18 a 35 años, de clase
media-baja y con poca autoestima; se trata de un trastorno conocido como
vigorexia. Esta obsesión provoca que los afectados tengan una visión distorsionada
de su físico.
El espejo no suele mentir, pero a las
personas vigoréxicas no les dice toda la verdad, sino que les devuelve el
reflejo de una persona enclenque y débil, llevándoles a la obsesión por su
cuerpo.
El doctor Luis Franco Bonafonte, responsable
de la unidad de
medicina del deporte del Hospital Sant Joan de Reus y miembro de la
Federación Española de Medicina del Deporte y Carlos Bernardo, director técnico
del centro deportivo GO fit, nos explican las causas y los porqués de este
trastorno.
Las personas que padecen vigorexia “suelen
ser jóvenes de entre 18 a 35 años y aunque es más frecuente en los varones en
los últimos años se está produciendo un aumento de casos entre las mujeres”,
asegura el doctor.
Se trata de una alteración que no solo afecta
a las personas que acuden obsesivamente al gimnasio sino también en deportistas
de fondo o bicicleta.
El doctor explica que existen dos tipos de
vigorexia
La que afecta a personas que tienen una
alteración importante de la imagen corporal,
que cada vez quieren estar más fuertes.
La que se da en personas que se encuentran
bien haciendo ejercicio, que se someten a entrenamientos diarios y que no
conciben la vida sin estar continuamente haciendo deporte.
Causas
La falta de autoestima suele ser uno de los
principales detonantes de esta alteración, “generalmente, las personas que sufren estos problemas suelen ser inmaduras,
introvertidas y, sobre todo, inconformes con su apariencia”, afirma Bernardo.
Mejorar el aspecto físico es importante, pero
para conseguirlo se necesita, además de una genética favorable, tiempo,
esfuerzo, un programa racional de entrenamiento y una alimentación adecuada,
afirma el director técnico de GO fit.
“El problema surge cuando este objetivo se
convierte en una obsesión y, para conseguir un físico perfecto, se utilizan
recursos que, a corto plazo son eficaces, pero a que a medio y largo plazo
pueden acarrear graves problemas de salud”,
asegura.
Problemas que genera el exceso de
ejercicio
El consumo de hormonas y anabolizantes y la
práctica de ejercicio físico de forma compulsiva son los hábitos que adquieren
los que padecen este trastorno. Además “tienden a seguir dietas desequilibradas
y poco saludables, especialmente por el exceso proteínas, aminoácidos y
carbohidratos”, explica el doctor Franco.
Las personas obsesionadas por el ejercicio
“son propensas a sufrir lesiones en el aparato locomotor especialmente las que
se someten a volúmenes y cargas de entrenamiento. EFE
Constante, sin embargo los deportistas
cuyo ejercicio se basa en la carrera suelen ser víctimas de lesiones
tendinosas, lesiones articulares y lesiones musculares”, añade el especialista.
Además, son comunes la aparición de acné hormonal,
problemas sexuales y cardíacos, lesiones hepáticas, retención de líquidos,
cambios en la voz, en el carácter y trastornos metabólicos.
Tratamiento
Según el doctor Franco, “el tratamiento se
basa en modificar esos malos hábitos realizando otras actividades que no sean
sólo deportivas y siempre contar con apoyo psicológico y psiquiátrico con el fin de recuperar
la autoestima”.
Cuidar el cuerpo desde la infancia ayuda a
que estemos en buena forma física en un futuro, un hecho que contribuye
a que la autoestima no flaquee. “La educación
física escolar debe contemplar entre sus objetivos principales la creación de
hábitos saludables relaciones con la actividad física en lo concerniente, no
sólo al ejercicio, sino a lo que es más importante, la alimentación y el
descanso”, remarca Bernardo.
Es difícil establecer un modelo corporal
saludable estándar, ya que cada persona es diferente y hay algunas que, sin
haber hecho nunca ejercicio tienen una gran calidad muscular o un gran tamaño debido a su genética o a su estructura
ósea.
“Lo que se debe valorar, en todo caso, tanto
desde el punto devasta estético
como de la salud, es la proporcionalidad. Para detectar este trastorno, pueden
ser significativos los cambios bruscos de aspecto físico y un desarrollo
muscular excesivo y muy rápido”, apostilla.
Es un trastorno que hoy en día aún no está
bien definido, las personas que lo padecen no son conscientes de su problema,
por ello “es imposible saber el número de afectados ya que no suelen acudir a
consultar a los especialistas”, concluye el doctor Franco.
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